jueves, 21 de enero de 2016

Acrósticos de Año Nuevo

Aquí os dejamos algunos de los acrósticos que hemos hecho de Año Nuevo:

Amar al que tienes al lado
Ñoño nunca va a ser
Odio acumulado

No es bueno para tu ser
Usted bueno no es
El otro día te vi
Volviendo a tu casa
Oh,dios mío,que malo que es.
                                   Alba R.

Adiós que gusto
Ñoña estaba mi hermana
Odiosa era ella

Narraba un verso
Un  poco enfadada
Espera el autobús en
Valencia para ver una
Obra maestra.
                       Yolanda R.

Año nuevo a todo el mundo.
Ñoño, no digáis así a Papá Noel.
Oír la voz de las chuches ,es lo más divertido .

No comas tanta grasa.
U,u.u,esto es lo que te pasará si comes masa.
Escúchame que tengo razón.
Vamos , dale queso al ratón.
Olvidemos esto y  pasemos del reguetón.
                                           Bouchra K.


jueves, 29 de octubre de 2015

Nuestros poemas, la tradición oral

Desde siempre, en nuestros pueblos se han recitado poemas o canciones tradicionales que se han transmitido de forma oral de generación en generación. En contraposición a la cultura oficial siempre ha existido una cultura popular que ha trasmitido unos valores y enseñanzas fundamentales.

Aquí os dejamos algunas aportaciones de nuestros alumnos:





  Mi linda Muñeca


Como mi linda muñeca
tiene un poquito de tos,

yo que enseguida me aflijo

Hice llamar al doctor.

La muñeca pálida,

yo temblaba de emoción.

ya poniéndole el termómetro
ya mirándose al reloj,

al fin el médico dice

bajando un poco la voz: - “Esta tos se cura

con un caramelo o dos”.


La nana del coco
Duérmete, mi niño,
que viene el coco

y se lleva a los niños

que duermen poco.




  El gato Serafín


Tengo un gato

blanco, rubio tan monín

con el cuello así de gordo,

se llamaba Serafín.

- ¿De qué os reís?

¿Es que un gato

no puede llamarse así?

Es un nombre muy bonito

y estaba puesto por mí,

casi siempre se dormía

enroscado en un sillón

y al mirarlo desde lejos

parecía un almohadón.

Entra un día de visita

una amiga de mamá

tan cortísima de vista
que no veía ya “na”.
Era gorda, muy gorda,
tan gorda como un balón,
con la cara verde, Dios mío,
parecía un salchichón.
Entra la vieja a la casa
con las lentes sin poner
y en el sillón de mi gato,
plaf, se dejó caer.
Siempre que lo cuento lloro
ya no puedo seguir más,
se aplastó mi pobre gato
por delante y por detrás.
Se quedó como una torta
tan chiquito, tan monín,
¡vaya con la vieja!,
pobrecito Serafín